El 2009 se marchó y ….el 2010 ya llegó!! Comenzamos un nuevo año, con nuevas ilusiones y esperanzas renovadas, con buenos propósitos que cumplir y con la intención de ser un poco más mejores pero...¡también un tiempo de Gracia que nos regala nuestro buen Padre Dios! Nos adentramos en las celebraciones de dos acontecimientos jubilares que tendrán lugar en nuestro País. Son dos celebraciones que aunque en parte distintas, encuentran su punto de unión en nuestra fe en Jesucristo, Hijo de Dios.
“PEREGRINANDO HACIA LA LUZ...”
La celebración
del Año Santo Compostelano -cuando la festividad del Apóstol Santiago se celebra en domingo- y todo lo que gira en torno a esta celebración de carácter religioso y cultural, es una invitación a volvernos hacia Dios nuestro Padre de la mano del Apóstol Santiago, Amigo del Señor. Por ello, la peregrinación hasta la tumba del Apóstol es una peregrinación que como creyentes nos debe encaminar hacia la luz de Cristo resucitado, que es el que da origen y sentido a toda nuestra existencia.
Nos encontramos en plena celebración del segundo Año Santo Compostelano del Tercer Milenio del Cristianismo, una celebración que es encuentro y acogida reciproca: por una parte de la persona que se pone en camino, en actitud de peregrinación, y por otra parte, la actitud de ese peregrino que acoge en su vida la presencia de Dios que le sale al encuentro; también es una celebración del testimonio de nuestra fe en el Cristo que vive para siempre y que camina entre nosotros. Este es el mensaje que nos transmite constantemente el Apóstol Santiago, “Amigo del Señor”, y que el peregrino que camina hacia la tumba apostólica debe transmitir testimonialmente con su vida a toda la humanidad.
Peregrinar a la tumba del Patrón de nuestra Nación, es hacer un acto de confesión en el Cristo crucificado y resucitado de entre los muertos, pero también es a la vez un acto de mostrar nuestra esperanza en las promesas de salvación que nos hizo Jesucristo, Hijo de Dios.
“¡OH CRUZ, ESPERANZA UNICA!”
La esperanza que anima el camino del peregrino hasta la tumba del Apóstol Santiago, es aquella esperanza que se concentra en el misterio salvador de Jesucristo en la Cruz. Este año 2010 junto a la celebración del Año Santo Compostelano, también celebramos el Año Jubilar de la Santa Cruz de Caravaca.
Es una coincidencia o quizá no lo sea, que en este año podamos celebrar un Año Santo con dos lugares de peregrinación distintas, y con dos motivos aparentemente distintos aunque esencialmente no lo sean, pero centrémonos en lo que realmente significa la peregrinación hasta el Lugar donde se venera la “Lignum Crucis”.
La razón, la fuerza y el motivo principal de la celebración del jubileo en este lugar están en esto: que aquí se guarda y se venera una parte de la Cruz donde Cristo murió. Más de mil años lleva guardándose y venerándose en este lugar. Si la finalidad de de todo jubileo es encontrarse con el Dios acogedor y generoso del perdón, el signo de la Cruz es la expresión más clara de lo que Dios es y quiere para nosotros. La Cruz es el signo de la salvación que Dios ofrece como don en su Hijo a toda la humanidad.
ACOGIDA Y PERDÓN
Este año 2010 es un Año Santo, un Año de encuentro con Dios. Este año es tiempo de alegría y de gracia porque Dios busca encontrarse en el camino del peregrino y ofrecerle el perdón. Y es el peregrino el que con humildad y sencillez debe acoger el perdón que Dios le ofrece como don gratuito que en definitiva es un don que nace desde el amor que Dios siente por sus hijos.
Que la peregrinación que realicemos a la tumba del Patrón de España o al Santuario de Caravaca de la Cruz, sea un caminar lleno de sentido que nos ponga en “conexión” con Aquel a quien reconocemos como Padre Creador de toda nuestra existencia, porque solo Él es quien nos puede ofrecer el sentido verdadero a toda nuestra existencia.
¡Feliz Camino!
“PEREGRINANDO HACIA LA LUZ...”
La celebración
del Año Santo Compostelano -cuando la festividad del Apóstol Santiago se celebra en domingo- y todo lo que gira en torno a esta celebración de carácter religioso y cultural, es una invitación a volvernos hacia Dios nuestro Padre de la mano del Apóstol Santiago, Amigo del Señor. Por ello, la peregrinación hasta la tumba del Apóstol es una peregrinación que como creyentes nos debe encaminar hacia la luz de Cristo resucitado, que es el que da origen y sentido a toda nuestra existencia.Nos encontramos en plena celebración del segundo Año Santo Compostelano del Tercer Milenio del Cristianismo, una celebración que es encuentro y acogida reciproca: por una parte de la persona que se pone en camino, en actitud de peregrinación, y por otra parte, la actitud de ese peregrino que acoge en su vida la presencia de Dios que le sale al encuentro; también es una celebración del testimonio de nuestra fe en el Cristo que vive para siempre y que camina entre nosotros. Este es el mensaje que nos transmite constantemente el Apóstol Santiago, “Amigo del Señor”, y que el peregrino que camina hacia la tumba apostólica debe transmitir testimonialmente con su vida a toda la humanidad.
Peregrinar a la tumba del Patrón de nuestra Nación, es hacer un acto de confesión en el Cristo crucificado y resucitado de entre los muertos, pero también es a la vez un acto de mostrar nuestra esperanza en las promesas de salvación que nos hizo Jesucristo, Hijo de Dios.
“¡OH CRUZ, ESPERANZA UNICA!”
La esperanza que anima el camino del peregrino hasta la tumba del Apóstol Santiago, es aquella esperanza que se concentra en el misterio salvador de Jesucristo en la Cruz. Este año 2010 junto a la celebración del Año Santo Compostelano, también celebramos el Año Jubilar de la Santa Cruz de Caravaca.

Es una coincidencia o quizá no lo sea, que en este año podamos celebrar un Año Santo con dos lugares de peregrinación distintas, y con dos motivos aparentemente distintos aunque esencialmente no lo sean, pero centrémonos en lo que realmente significa la peregrinación hasta el Lugar donde se venera la “Lignum Crucis”.
La razón, la fuerza y el motivo principal de la celebración del jubileo en este lugar están en esto: que aquí se guarda y se venera una parte de la Cruz donde Cristo murió. Más de mil años lleva guardándose y venerándose en este lugar. Si la finalidad de de todo jubileo es encontrarse con el Dios acogedor y generoso del perdón, el signo de la Cruz es la expresión más clara de lo que Dios es y quiere para nosotros. La Cruz es el signo de la salvación que Dios ofrece como don en su Hijo a toda la humanidad.
ACOGIDA Y PERDÓN
Este año 2010 es un Año Santo, un Año de encuentro con Dios. Este año es tiempo de alegría y de gracia porque Dios busca encontrarse en el camino del peregrino y ofrecerle el perdón. Y es el peregrino el que con humildad y sencillez debe acoger el perdón que Dios le ofrece como don gratuito que en definitiva es un don que nace desde el amor que Dios siente por sus hijos.
Que la peregrinación que realicemos a la tumba del Patrón de España o al Santuario de Caravaca de la Cruz, sea un caminar lleno de sentido que nos ponga en “conexión” con Aquel a quien reconocemos como Padre Creador de toda nuestra existencia, porque solo Él es quien nos puede ofrecer el sentido verdadero a toda nuestra existencia.
¡Feliz Camino!
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