A veces parece imposible dirigir nuestra mirada al Dios de la vida, cuando precisamente a nuestro alrededor, en nuestro mundo, las situaciones que vivimos no nos invitan precisamente ni al optimismo, ni a la alegria, y mucho menos a tener esperanza... ¿podemos mirar con una sonrisa a Dios?
Me gustaria pensar que sí, que es posible intuir la presencia calida y amorosa de nuestro Dios en medio de nuestras "desgracias". Pero...¿como celebrar hoy la "fiesta de Dios", como vivir la presencia Trinitaria? No podemos vivir esta Fiesta de hoy apartando la mirada del mundo. Tenemos que vivirla presentando al Padre todo aquello que habita en nosotros y en nuestro mundo.
Os invito en este dia de la Trinidad, a quien recordamos a Dios como Padre, Hijo y Espiritu Santo, que presentemos la situacion de nuestro mundo con esta bonita, sencilla y sugerente oración:
Necesito creer en Dios “Padre-Madre” de todos los pueblos y religiones, fuerza creadora que nos quiere bien a todos. Roca firme y solida en quien podemos echar nuestras raíces con confianza y sin temor en estos tiempos de inseguridad y brutalidad.
Necesito creer en Jesús, “Hijo de Dios” y hermano, a quien podemos agarrarnos para no olvidar nuestra dignidad. En Él descubro el rostro y el corazón de Dios. En Él le siento a Dios muy cerca, torturado y crucificado junto a tantos otros. A Él me quiero aferrar en estos tiempos de confusión en que se nos quiere engañar de tantas maneras.
Necesito creer en el “Espíritu transformador” de Dios que no abandona nunca a ningún ser humano. Dador de vida y defensor de todos los pobres en estos tiempos de tanta indefensión y desvalimiento. Necesito dejarme alentar por Él para no caer en la desesperanza.
Quiero amar a Dios Padre amando la vida que nace de Él y luchando siempre a favor de sus criaturas. Es mejor construir que destruir, es mejor hacer el bien que dañar, es mejor la paz que la guerra, es mejor acoger que rechazar, besar que no besar, ser que no ser.
Quiero amar a Jesús, Hijo de Dios encarnado, defendiendo antes que nada y por encima de todo su proyecto de vida. Jesús lo llamaba “el reino de Dios y su justicia”. Un proyecto tantas veces olvidado, traicionado, desfigurado y trivializado por quienes nos decimos “Iglesia de Jesús”.
Quiero acoger al Espíritu Santo de Dios para mantener siempre mi resistencia firme ante los “amos del mundo”. Quiero pensar, sentir y actuar contra sus proyectos de muerte y desprecio a los pequeños.
No me puedo imaginar otra manera de vivir amando a Dios y alabando su misterio de Amor.
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