(Continuación del post del martes)
Pablo, el Evangelizador
Y es en Damasco, donde Saulo –después de ese encuentro con Cristo- se transforma en Pablo el apóstol. A partir de ahora comienza su labor evangelizadora. Pablo recorrerá muchos kilómetros para anunciar el mensaje del Reino a las gentes de las grandes ciudades y establecerá las primeras comunidades que a partir de entonces se denominaran como “cristianas” (el termino aparecerá por primera vez en Antioquia). Pasara periodos de persecuciones, de todo tipo, donde se pondrá a prueba la hondura y firmeza de su fe en el Resucitado.
Entre los años 49 a 52, comienza la segunda etapa misionera de Pablo que le llevó hasta Frigia, pasando por varias ciudades hasta llegar a Atenas donde predicó en el Areópago. Allí estoicos y epicureanos lo escucharon y tuvieron discusiones “acaloradas” con el apóstol. Más tarde, Pablo llega a Corinto, donde se encontró con una parecida situación a la vivida en Atenas, aun así cosechó un éxito sorprendente. Durante su primer invierno en Corinto, Pablo escribió las primeras cartas misioneras. Estas muestran su suprema preocupación por la conducta y revelan la importancia de que el hombre reciba la inhabitación de Espíritu Santo ya que solo así hay salvación y poder para bien.
Y llegamos a la tercera etapa misionera del apóstol que abarca el periodo del 52 hasta el 56, y que comienza en la ciudad de Éfeso, donde Pablo fue motivo de escándalo público ya que predicaba en contra de la diosa griega Artemisa, y los comerciantes veían que estaba en peligro su negocio de ventas de estatuillas de la diosa griega. fue arrestado, tratado brutalmente y encadenado. Pero cuando fue ante el tribunal, él se defendió de tal forma que sorprendió a sus opresores. Fue llevado a Cesárea, donde estuvo en prisión, aproximadamente dos años. Posteriormente fue llevado a Roma por un centurión, mientras esperaba un juicio por parte de Nerón, al ser Pablo tratado como ciudadano romano.
Entre los años 49 a 52, comienza la segunda etapa misionera de Pablo que le llevó hasta Frigia, pasando por varias ciudades hasta llegar a Atenas donde predicó en el Areópago. Allí estoicos y epicureanos lo escucharon y tuvieron discusiones “acaloradas” con el apóstol. Más tarde, Pablo llega a Corinto, donde se encontró con una parecida situación a la vivida en Atenas, aun así cosechó un éxito sorprendente. Durante su primer invierno en Corinto, Pablo escribió las primeras cartas misioneras. Estas muestran su suprema preocupación por la conducta y revelan la importancia de que el hombre reciba la inhabitación de Espíritu Santo ya que solo así hay salvación y poder para bien.
Y llegamos a la tercera etapa misionera del apóstol que abarca el periodo del 52 hasta el 56, y que comienza en la ciudad de Éfeso, donde Pablo fue motivo de escándalo público ya que predicaba en contra de la diosa griega Artemisa, y los comerciantes veían que estaba en peligro su negocio de ventas de estatuillas de la diosa griega. fue arrestado, tratado brutalmente y encadenado. Pero cuando fue ante el tribunal, él se defendió de tal forma que sorprendió a sus opresores. Fue llevado a Cesárea, donde estuvo en prisión, aproximadamente dos años. Posteriormente fue llevado a Roma por un centurión, mientras esperaba un juicio por parte de Nerón, al ser Pablo tratado como ciudadano romano.
Aparentemente la apelación de Pablo fue un éxito porque hay evidencia de otra jornada misionera, probablemente a Macedonia. En esta última visita a las comunidades cristianas, se cree que nombró a Tito obispo en Creta y a Timoteo en Éfeso. Volviendo a Roma, fue una vez más arrestado. Su espíritu no decae ante las tribulaciones porque sabe en quien ha puesto su confianza.
A modo de conclusión sobre este capítulo dedicado a Pablo como evangelizador, tengamos en cuenta los siguientes elementos: En primer lugar, la misión paulina, fue básicamente urbana. Sus destinatarios eran ciudadanos de las urbes. Pablo hace constantemente un esfuerzo por llegar a las grandes ciudades, para establecer allí las primeras comunidades de cristianos, que después se encargaran de evangelizar al resto de la región donde se encuentran. Y en segundo lugar, hay que destacar, que La misión paulina, fue una evangelización en manos de un testigo. Pablo, fue un testigo excepcional, que con su vida da testimonio de aquello que predica

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