Yo, Pablo de Tarso (y III)



(Continuación del Post del Sabado)


Continuamos adentrandonos en la vida y obra de este gran apostol "de Gentes", como lo es San Pablo...


De Saulo a Pablo


Obtenidas las cartas, Pablo y sus compañeros se acercaban va a Damasco, cuando de pronto una luz del cielo les envolvió en su resplandor. Pablo vio entonces a Jesús. A su vista cayó en tierra y ovó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Atemorizado y sin reconocerlo, Pablo preguntó: «¿Quién eres Tú, Señor?». Y el Señor le dijo: «Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa es para ti el dar coces contra el aguijón». Saulo, entonces, temblando, teniendo ante sí la sangre de Esteban y todas sus persecuciones, otra vez preguntó: «Señor, ¿qué quieres que haga?». Y respondióle Jesús: «Levántate y entra en la ciudad, donde se te dirá lo que debes hacer».

Todo esto es un acontecimiento central y esencial en la “nueva” vida de Pablo. Normalmente se suele decir qué es una conversión la que se produce en Pablo, pero quizás más bien debiéramos hablar de un “encuentro” especial y profundo de Pablo con Cristo. Esta es la razón principal por la que Pablo se siente interpelado a anunciar el mensaje de Cristo a “todas las gentes”.


Pablo, se siente a sí mismo como apóstol por pura “gracia” de Cristo y así lo expresará en múltiples ocasiones en sus cartas a las comunidades cristianas. Personalmente creo, que este es un momento trascendental y sublime, en la vida de Pablo de Tarso, y que solo desde aquí podremos adentrarnos en toda su vida, a la vez que le conoceremos y esto nos permitirá comprender todo su sentido, todas aquello que motivaba de una forma especial la acción misionera de Pablo.

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